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PRESUPUESTO:
La
primera cuota del Desarrollo
Ciertamente,
el título de este editorial apela a una metáfora.
Sin embargo tal recurso no debería conspirar en contra
de la realidad cuando hablamos del Presupuesto General de la
Nación.
Es que resulta incuestionable que el plan de gastos del Estado
revela cuánto y hacia dónde pretende el Gobierno
conducir la nave económica
el próximo 20% del tiempo que durará su gestión.
Tal orientación toma especial importancia al iniciarse
el segundo año de una administración estatal, por
cuanto -hay que admitirlo- el programa de este año responde
a criterios establecidos en clara mayor proporción por
las autoridades que dejaron el mando en agosto del 2003.
Al mismo tiempo, se presume que esta etapa está lo suficientemente
alejada del desgaste que significa la fase de conclusión
de un período
presidencial, a pesar de que se ha dicho con inapelable tino que
todos los años son "años
políticos".
Está claro que un año no será suficiente
para lograr el "Desarrollo", pero no es menos cierto
que sí cabe en este tiempo marcar el rumbo, vale
decir pagar la primera cuota anual, lo que no es poco, hacia la
ansiada mejor realidad para la sociedad.
Si bien Noviembre difícilmente será todavía
tiempo de definiciones en este sentido, el tratamiento que ambas
Cámaras del Congreso den al proyecto
presentado por el Poder Ejecutivo, dejará vislumbrar la
consistencia de las políticas
reiteradamente sostenidas en los discursos. Esos discursos que
reivindican la importancia de la industria de la construcción
como motor del desarrollo, en virtud a su doble vertiente de
beneficios:
la inversión y la ocupación de mano de obra, característica
que lo convierte en un inmejorable distribuidor de recursos.
En el país, está todo por hacerse en lo relativo
a infraestructura; corredores, caminos rurales, empedrados, recapados,
nuevas vías asfaltadas
y obras de saneamiento. Existen proyectos y hasta fuentes ya
logradas, sin embargo la gran limitante ha sido hasta ahora la
falta de previsión de las contrapartidas y el permanente
relegamiento de la ejecución, en los casos que se han
presupuestado. Esta deficiencia conlleva la inevitable consecuencia
de la incertidumbre, de la cual deviene el distorsivo aumento
de costo de las obras.
El pasado 19 de octubre hemos celebrado 37 años de fundación
de nuestra Cámara. Sirva este recordatorio para honrar
a aquellos pioneros de la industria de la construcción
que con tesonería, valentía y perseverancia consiguieron
sentar las bases para lo que nos corresponde a nosotros seguir
reivindicando con ideas renovadoras y espíritu luchador.
Merced al efecto multiplicador que ejerce la industria de la
construcción como elemento de distribución de recursos
en la economía, este
es un partido de todos y será, lo ratificamos: a través
de la Ley de Presupuesto, que el Ejecutivo y el Legislativo nos
darán
un inequívoca señal de lo que pretenden para el
país. En la CAPACO
estamos prestos para echar manos a la obra.
Ing.
Jorge Moreno
Presidente CAPACO |
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