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LO QUE
DEBEMOS HACER...
Vivimos en
una sociedad de contrastes con características muy peculiares,
que influyen marcadamente en el comportamiento individual y colectivo
de sus integrantes. El paraguayo, la paraguaya, como en innumerables
ocasiones se pudo comprobar, es increíblemente solidario
en la desgracia, aportando lo poco que tiene al damnificado,
incluso a costa de su propia necesidad, característica
altruista que mucho habla de la bonhomía y la solidaridad
de nuestro pueblo. Pero, en contraposición, en los momentos
de bonanza, demuestra una injustificada actitud de autodestrucción
que termina paralizando y frustrando situaciones que bien pudieran,
con una simple mancomunión de esfuerzos, generar múltiples
beneficios para los involucrados y en consecuencia para el desarrollo
mismo del País. Esta situación se da en todos los
segmentos de la sociedad, político, económico,
gremial, sindical, etc., con consecuencias nefastas por el efecto
ancla que genera transformando situaciones propicias para el
progreso en escenarios de rencillas domésticas a los cuales
estamos acostumbrados y, peligrosamente los consideramos normales.
La política nacional, política partidaria, sindicalistas,
campesinos y gremios de empresarios, todos formamos parte de
un escenario de intereses en el cual, en vez de practicar la
unión y la ayuda mutua como motor de desarrollo, potenciamos
un esquema de conducta egoísta y caprichoso en donde es
preferible entorpecer y destruir que colaborar y construir. Nosotros,
los que empleamos al campesino que llega a la ciudad en busca
de su primer empleo podemos atestiguar que es laborioso, damos
fe que es un excelente trabajador, obediente y sacrificado, el
País cuenta con brillantes profesionales en todas las
especialidades, somos buenos empresarios, buenos negociadores,
tenemos las condiciones para revertir este nefasto comportamiento,
debemos unirnos y crear las condiciones que nos permitan despegar
como nación, no debe ser difícil, sabemos lo que
debe hacerse para ello, inmigrantes de lejanas tierras desde
hace más de cien años nos demuestran día
a día que se puede.
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Ing.
Jorge Moreno
Presidente CAPACO |
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